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Venezolana, con una edad que rodea los 30, pero con una belleza que la hace parecer de menos, y un intelecto que refleja unos años más. Actualmente estudia fotografía en el Curso Trienal de Fotografía Profesional en la Fondazione Studio Marangoni de Florencia, Italia, es Licenciada en Artes, Mención Artes Plásticas en la Universidad Central de Venezuela, con estudios especializados en Museología en la Facultad de Arquitectura de la misma universidad. Trabajó durante 6 años en el Museo Alejandro Otero de Caracas. En cuanto a fotos se trata, prefiere el color ya que como sus palabras expresan, “entiendo el color y el color me habla de contemporaneidad”. Quien estudió en el Núcleo Fotosensible Rodrigo Benavides, hoy día expresa que de esa escuela se egresa con las ganas de “hacer fotos y hacer buenas fotos”. Con estas palabras puede darse un abre boca sobre quién es Costanza De Rogatis, quien ahora se adentra en el campo de la profesionalización en la fotografía. A través de una pantalla y con muchos kilómetros de distancia, se desarrolla una conversación pautada con un par de horas de diferencia, desde una residencia estudiantil en Florencia, un reloj que marcan más de 5 de la tarde en dicho país y la imagen en movimiento de Costanza a través de una cámara Web. Me habla de sus metas y logros en cuanto a la fotografía después de la escuela Fotosensible, tiene un objetivo claro, “después del Núcleo, quería descubrir si era capaz de convertirme en una fotógrafa”. Ella explica que después de las clases con Benavides te quedan las “ganas de salir a hacer muchas cosas, poner las herramientas aprendidas a prueba y enfrentarte a muchos desafíos”. Mientras habla de su proceso de aprendizaje y frutos cosechados, concluye que lo primero que quieres hacer después de Fotosensible es “hablar ese lenguaje fotográfico”, plan que se está materializando. Después de varios trabajos fotográficos presentados en la escuela de Fondazione Studio Marangoni, ella explica que “aquí hacen que los estudiantes desarrollen su propio estilo fotográfico”. Skin Hunger, es el proyecto final que presentará el 21 de septiembre del 2010, el nombre hace referencia a la necesidad humana de contacto físico. Con este proyecto Constanza quiere hacer una serie de fotos que hablen sobre el contacto humano y en como “la gente se va dejando de tocar en nuestra sociedad”. Con un par de proyectos fotográficos ya realizados y uno final que será expuesto en la galería de la escuela en Florencia, esta estudiante que en las crónicas publicadas en la Web del Núcleo Fotosensible, titulaba “Cuando sea grande, quiero ser fotógrafa”, es una joven que confiesa que antes de empezar en el Núcleo, “Nunca había hecho fotografía, no sabía ni agarrar una cámara”. Al intentar dar con el año o la edad en la que empezó a estudiar fotografía, hace algunas muecas que sugieren un intento de hurgar en el pasado, cuando finalmente dice que “entre los 26 ó 27 años fue que empecé”. Y agrega, “fue cuando yo entendí que la fotografía no era un hobbie, sino que era algo que me faltaba, que era como escribir”. A pesar de haber empezado a hacer fotografía después de pasadas dos décadas de vida, o como ella misma dice “sí, yo empecé tarde”, comenta que había pensado estudiarla, pero “no encontraba el modo”. Eso cambió, en el momento que conoció a Rodrigo Benavides y su escuela, que para ese entonces prácticamente nueva, fue ahí cuando se dijo a si misma “es aquí donde yo quiero estudiar fotografía”. Costanza dio con Benavides, cuando trabajaba en el Museo Alejandro Otero, “estábamos buscando fotógrafos de los años 80 y buscábamos una serie de Rodrigo que eran unas fotos de gente tomando el sol en Barcelona, de ahí lo contactamos también para que hiciera las copias de la exposición, cuando el vino al museo a explicarme lo que el hacia en el Núcleo, me dije que ahí era donde yo quería empezar”. Como afirma De Rogatis, Benavides le explicó todo tan claro, tan puntual y con tanto compromiso, que sin saberlo, la convenció para empezar. Actualmente, hablar de fotografía es su día a día y hasta puede explicar cómo desarrollar proyectos fotográficos. Como ella bien dice, el punto de partida para cualquier trabajo es “que te interese y sea factible”. La manera de ejemplificar su proceso de investigación, es con su actual proyecto, el más grande de todos, “es un año completo para obtener el producto final”. Ella señala que es importante que una vez que te acerques al tema, veas las posibilidades, ir a los sitios donde podrías sacar las fotos, observar y “armar una especie de cuento, donde una cosa va unida a la otra”. Cuando se habla de sus elección entre lo analógico y lo digital, la fluidez con la que vino hablando sobre sus trabajos fotográficos se tranca, mientras su cabeza se balancea de lado a lado como buscando equilibrio en la respuesta que está por dar. Para ello, primeramente responde que “son dos modos de fotografía diferentes”, y continúa diciendo que, “los dos tienen pro y tienen contra, a mi por lo menos me gusta trabajar con negativo”. Es así como explica que la preparación de una foto analógica es diferente, “este proceso es más lento y más pensando, tienes que pensar antes en la luz, en la foto, te estas imaginado esa foto…” agrega que cuando “trabajas con un formato medio, hay más definición y más calidad”. Por otro lado, lo digital lo califica como algo más inmediato, y más barato, además que “para mi el 35mm digital es la misma calidad que el 35mm analógico”, lo que la lleva a la conclusión que si “necesitas una cosa más rápida, es mucho más conveniente una digital”. Así se resume a una Costanza de Rogatis, bastante cercana a convertirse en una fotógrafa profesional y a cumplir su sueño. Actualmente está más interesada en estudiar a muchos fotógrafos desde el punto “del cómo resolvieron visualmente un proyecto” y desde ese punto visual dice tener una mayor inclinación hacia la fotografía documental. Aunque aún no sabe qué hacer al terminar sus estudios, dice al mejor modo venezolano que hará “lo que salga”. Pero ya bien adentrada y rodeada de imágenes, deja bien claro que “yo descubrí el amor a la fotografía a través del Núcleo, tan sencillo como eso”. Tez blanca, barba y cabello castaño claro, vestido con una franela blanca mientras le da un sorbo a una taza blanca que dice “Coffee”, rodeado de un par de paredes del color que reina en esta imagen, blanco. Es así que se presenta por medio de una vídeo llamada, Juan Fernando Esté Peña, venezolano de 26 años de edad que camina entre las calles españolas hace algún tiempo. Este Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, se paseó como estudiante y profesor por el Núcleo Fotosensible Rodrigo Benavides, entre los cursos vistos la lista es extensa, lo cual incluye los impartidos por Benavides y los que no. De esta manera impartió diversos cursos dentro del Núcleo, entre los cuales se encuentran, Blanco y Negro, Digital I, II y Flash como herramienta. Hablar con Fernando, te pasea entre varias visiones y muchas cosas más que están en proceso de descubrimiento en su interior. Una de ellas, qué piensa estudiar estando en España, en donde aún no sabe si estudiar un diplomado especializado en fotografía documental o hacer un Master de una escuela londinense a larga distancia, pero lo que sí afirma es que será algo relacionado con fotografía, “ando recogiendo varias opciones”. Al hablar de fotografía asegura que “mi formación, casi exclusivamente ha sido del Núcleo” y por ende, confirma una alta inclinación hacia lo documental, “siendo alumno del Núcleo Fotosensible, eso te deja una marquita”. Es por ello que cuando habla de los temas que le gusta tratar en la fotografía, “los temas per se es el ser humano en general, la relación del ser humano con su entorno”. Por ello empieza a hablar de un proyecto con el que está en la faceta de investigación, donde quiere tratar el tema del hombre y el agua, asegura que “la primera entrada siempre es Internet, no tiene la misma profundidad que un libro, una revista, pero te da una orientación y los parámetros a trabajar”. De ahí ha dado con un par de datos, como fiestas patronales, tendencias, culturas, entre otros aspectos importantes para el proyecto que está llevando a cabo. La razón que indica como motivo de ese tema, es que en “Madrid sólo hay un río y parece haber muy poca conexión con el agua, algo muy diferente a lo que pasa en Venezuela, que tenemos un río que aunque esté sucio, rodea la ciudad y siempre tienes una playa cerca, como Vargas” A pesar de su alta tendencia por lo documental, asegura “me fascinan las fotos de modas, es una producción cinematográfica, pero sólo que ésta es estática”, por lo que comienza a comentar que “la verdad es que me gusta lo que sea, soy súper abierto, simplemente que con la fotografía documental soy mucho más crítico, porque últimamente ésta ha tenido la tendencia de ser fotografía sensacionalista”. Así como habla de un criterio imparcial en cuanto a las fotografías que disfruta ver, se mantiene de la misma manera al hablar sobre sus gustos entre lo analógico y digital, “tampoco tengo preferencias, son medios distintos, aunque si tuviera el tiempo y el dinero, me la pasaría trabajando en puro formato medio con una analógica” Unido a sus opiniones sobre los formatos y estilos fotográficos, anuncia que “ahorita ando con la Polaroid, he desarrollado un par de fotos con el encanto de esta cámara”. Cuenta que ha sacado un par de fotos al estilo polaroid con una herramienta del Iphone, que edita la foto como una Polaroid, por lo que vuelve a hablar de esa dualidad de lo digital y analógico, “cuando muchos discuten sobre una calidad de Polaroid, si es mejor en digital o en analógico, al final el encanto de esas fotos es que están mal diseñadas y los colores salen alterados, y una herramienta digital puede hacer eso, así que ¿cuál sería la diferencia?”. Cuando se trata de hablar de las metas y logros que tiene Peña en cuanto fotografía se trata, prefiere decir que “si se trata de metas-guión-sueño, si pudiera tener el nivel de cualquiera de los fotógrafos de Magnum. No me refiero a pertenecer a Magnum, sino tener ese nivel, esa visión y esa estética personal, me sentiré realizado”. Habla con ahínco sobre un par de fotógrafos de Magnum, de los cuales admira ese sello personal que sólo lo hace esa estética visual y personal, como bien señala Fernando, “es una de las cosas más difíciles de conseguir” En ese mar de opciones y una mentalidad abierta, se mantiene este joven que asegura que aún le falta mucho camino por recorrer y muchas cosas más por investigar. Así señala de formar jocosa que “lo único que me mantiene unido al Núcleo es el Facebook”, después de un par de carcajadas, simplemente dice que con el Núcleo descubrió que sabe expresarse “mucho mejor en la fotografía que en el mundo audiovisual, el proceso de la fotografía la disfruto mucho más”. Por lo que asegura que a través de la escuela fotográfica de Benavides “terminé de enamorarme de la fotografía” “Un camino eterno que estoy empezando a recorrer” León Grauer, ha sido profesor de los cursos de Digital que se dictan en el Núcleo Fotosensible Rodrigo Benavides, hoy día tiene 28 años de edad y hace algún tiempo atrás estudiaba medicina, recuerda cuando en pleno bochinche de una reunión familiar le pidieron el favor de tomar unas fotos con una cámara analógica. Después de ello, no se tituló como médico sino como Comunicador Social, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. Actualmente, su vida se rodea de lo audiovisual y dentro de poco, el resto de su tiempo será invertido en un Certificado de Estudios de Fotografía General en el International Center of Photography de Nueva York. En una conversación cara a cara, donde el ambiente que nos rodea son un par de casas y un mirador hacia una pequeña parte de Caracas, una de las primeras cosas que nos aclara Grauer es que “a mi siempre me interesó la fotografía, mucho antes de la universidad”, acepta que el momento en el que empezó a estudiar fue “ya de viejo”, pero de esta misma forma dice que creció con la fotografía debido a que “a mi mamá le encanta la fotografía, toma fotos como loca”. Es así, que mientras aclara que siempre había algo que lo llamaba hacia este mundo visual, hubo un momento que no sabe cómo explicar, donde “no sé por qué, nació una sensación, una inquietud, una necesidad de expresión artística a través de la fotografía”, al parecer, todo empezó con una cámara prestada, una reunión familiar y un sonido encantador de darle a un botón y luego pasar el rollo. Luego, un amigo llamado Fernando Esté, compañero de estudios en la UCAB, lo llevó hasta el Núcleo Fotosensible. Desde que empezaron sus cursos en el Núcleo, alrededor del año 2005, sus metas han ido creciendo, al mismo nivel en que su interés por la fotografía ha ido abarcando más espacio en su vida, como él comenta a forma de meta, “este es un medio que quiero llevar a un nivel más alto”. Entre sus deseos, está poder combinar su trabajo actual de edición de videos y además, unificar sus dos grandes medios de expresión, que son la música y la fotografía, pero deja bien claro que este es “un camino eterno que estoy empezando a recorrer” En cuanto a sus gustos hay una gran tendencia hacia lo documental, entre los fotógrafos que más ha visto en su proceso de desarrollo de portafolio ha sido Steve Mccurry y al nombrar este fotógrafo, se esboza una sonrisa y declara “sí, el chip de influencia que tenemos todos los que estudiamos en el Núcleo”. Al seguir hablando de tendencias, comenta que sus preferencias entre analógico y digital se encuentran bastante parcializadas, de la misma forma su inclinación por el color así como por el blanco y negro, aunque confiesa tener un tiempo “sin trabajar en b/n”. De esta forma, León explica que “Hay que saber utilizar y combinar todas las herramientas que uno tiene como fotógrafo, dependiendo de lo que vayas a hacer o quieras decir”. Como ejemplo, menciona su portafolio en el que trabajó para optar como estudiante del certificado, donde dice que hay una gran combinación de técnicas y herramientas, pero el concepto se mantiene claro, que es “la forma y la composición”, por lo cual, dice que siempre es importante “estar consciente de lo que estas buscando” Dentro de ese proceso de aprendizaje, comenta que aparte de Rodrigo Benavides y sus cursos, una de sus principales fuentes de investigación es Internet, aparte de ello la “vivencia y experiencia de hablar con la gente cuando sales a tomar fotos”. Asegura nuevamente que sus gustos son netamente documentales, aunque aún “hay mucho por aprender”, por ello es que entre un certificado de estudios generales a uno de documental, prefirió aprender de forma general sobre fotografía para no encasillarse, aunque una de sus grandes referencias visuales es la Agencia Magnum. Por otro lado, cuando se le pregunta si tiene curiosidad por otro tipo fotografía, responde que le gustaría aprender a “manejar la iluminación de estudio”, pero el hecho de llegar a trabajar “con fotografías de moda, chicas en traje de baño, la verdad es que no me llama la atención”, pero comenta que en un futuro le gustaría manejar el concepto de estudio – documental, teniendo el conocimiento y manejo de iluminación. Así la cámara que guarda evidencia de este encuentro estuviera apagada o prendida, repetía una y otra vez que uno de sus mayores logros es “agarrar una cámara y saber tomar una buena foto, que no me quede sobreexpuesta”, esto lo dice con una gran sonrisa que se expande de oreja y que recalca, que ese es el principio de todo, “saber tomar una foto, para mi es tremendo logro” Es así, que con la sencillez que posee León Grauer, le guarda un alto estima al Núcleo, más allá del hecho de haber sido profesor de esta escuela, lo cual “hace que aprendas muchísimo, cosa que también es un logro, saber que uno puede dar clases a un buen nivel”, hay muchas otras cosas que lo unen a Benavides y su escuela, puesto que “algo interesante del núcleo es que no es sólo las clases que dan, sino que siempre te están informando, están dando exposiciones”, con lo que concluye que más allá de aprender todo lo que sabe de fotografía, es ese vinculo lo ha llevado a colaborar con Benavides en proyectos del “núcleo fotosensible y personales”, con lo cual, entre tantas explicaciones sobre las ventajas de su escuela con Rodrigo, agradece haber dado allí sus primeros pasos en la fotografía y finalmente asegura “ aún hay muchas cosas por aprender”.
LORENA MASSIEL TASCA MANCINI
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